Lectura Santa para el 26 de marzo

26 de marzo de 2017

CUARTO DOMINGO DE CUARESMA

 

Textos: 1S 16,1b.6-7.10-13a; Sal 22; Ef 5,8-14; Jn 9,1-41

 

“Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos” (9,39)

 

  1. INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Espíritu Santo, ven y renueva la faz de la tierra, ilumina nuestras almas con tu luz, imprime tu ley en nuestros corazones, inflámanos con el fuego de tu amor, vuelca en nosotros el tesoro de tus gracias, enséñanos a orar bien. Amén

 

  1. LECTURA (¿Qué dice el texto?)
  1. Proclamación y silencio
  • Es importante proclamar el texto en forma clara, dando importancia a lo que se lee y con pausas entre cada acción relatada.
  • Dejar tiempo para que cada uno lo lea nuevamente en silencio.

 

  1. Reconstrucción del texto

Si es posible, alguna persona puede relatar el texto de memoria. Para profundizar y entender mejor, se pueden utilizar las siguientes preguntas:

  • ¿Una enfermedad es siempre consecuencia del pecado? ¿Por, o para qué nació aquel hombre ciego?
  • ¿Cómo curó Jesús al hombre de su ceguera? ¿Qué hizo? ¿Qué le mandó?
  • ¿Cómo reaccionaron a la curación del ciego “los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar” y los fariseos? ¿Qué le preguntaron a él y a sus padres? ¿Por qué los padres dijeron a los fariseos que pregunten a su hijo mismo ya que tiene suficiente edad? ¿Por qué se produjo una división entre los fariseos? ¿Qué hicieron finalmente con el hombre curado de la ceguera?
  • Después de ser echado, ¿qué pasó en un nuevo encuentro entre el hombre curado y Jesús?
  • ¿En qué se manifiesta que los fariseos sean ciegos?

 

2. Ubicación del texto

  • ¿Qué dicen los versículos anteriores y posteriores de nuestro texto? ¿En cuántas partes se divide?
  • Jesús sube a Jerusalén para participar de la fiesta de las tiendas, momento que aprovecha para expresar sus enseñanzas doctrinales a sus oyentes. Al salir del templo (Mt 8,59) ve pasar a un hombre ciego de nacimiento. A la vez que realiza el milagro de la curación del ciego, da sus orientaciones, tanto a los discípulos como a todos los testigos de este hecho.

 

3. Algunos elementos para comprender el texto

  • Textos Paralelos: Lc 13,2; Is 8,6; Mt 12,10; Is 1,15; Jer 13,16; Pr 15,29; Mt 8,10.20; Mt 13,13.

 

  • Ideas fundamentales

 

  1. Lo que hace la ceguera del alma

 

  • La Biblia nos habla de que el hombre, apenas creado, ya se volvió ciego (tiflón). Se deja encandilar por las falsas promesas del demonio. Cegado por la rabia, Caín mata a su hermano Abel. Los contemporáneos de Noé no ven los signos de los tiempos, y se hunden en el diluvio. Los habitantes de Babel miran con orgullo la torre que ellos han construido, y pierden de vista a Dios; así llegan a no poder entenderse más los unos con los otros. Su mirada se estrechó tanto que ven solamente algunas cosas creadas que apetecen, y son ciegos para el Creador mismo. Los profetas continuamente advierten al pueblo por su ceguera. Pero esto no sirve de mucho.

 

  1. Un ciego sin nombre

 

  • El Evangelio no pone ningún nombre al ciego de nacimiento. Si quisiéramos ponerle uno, no podría ser otro que “Adam”: el hombre creado de “adamá”, de barro. Así que este ciego nos representa a todos.

 

  • Jesús, al pasar, mira a este Adam, a este hombre, ciego desde el nacimiento, desde el comienzo. El ciego mismo posiblemente ni sabe lo que le falta. Pero Jesús sale a su encuentro y como entonces Dios tomó tierra y agregó su soplo (ruaj), su Espíritu para crear al hombre, ahora Jesús de nuevo toma tierra y agrega saliva (ptismatos). Con este barro recrea al hombre, comenzando por los ojos, curándolo de su vieja ceguera.

 

  1. La piscina del enviado

 

  • El ciego debe lavarse en la piscina de Siloé que significa: “Enviado”. “El Enviado” es uno de los nombres de Jesús, el Enviado del Padre. El lavado, quiere decir: el bautizado en Jesús, el que hace lo que Jesús manda, es iluminado, pasa de las tinieblas a la luz. La frase del que había sido ciego: “me lavé y ahora veo (blepo)”, evoca indudablemente el bautismo cristiano, llamado en los primeros tiempos también “iluminación.

 

  • Aquel que cree en Jesús puede ver realmente. En el segundo encuentro, Jesús cura al que había sido ciego de un modo nuevo de su ceguera. Lo sana también de su ceguera espiritual. Le da la luz de la fe.

 

  • El ciego de nacimiento pasa todo un proceso de fe. Primero se limita a contar los hechos; después, y partiendo de ellos, descubre que Jesús es un profeta. Se convence de que Dios ha escuchado a Jesús, por lo tanto Jesús no es un pescador, sino cumple la voluntad de Dios. Finalmente, el hombre se postra en señal de adoración ante Jesús y lo reconoce como “Señor”, título que en la Biblia se refiere a Dios.

 

  1. Tensiones entre judíos y cristianos

 

  • La obra de sanación de Jesús divide a los hombres. El que ha llegado a la luz es sometido a constantes interrogatorios, tanto por parte de la gente sencilla como por parte de sus dirigentes. Para estos comienza a ser una persona incómoda.

 

  • Este relato refleja bien las fuertes tensiones que existían entre los judíos y los cristianos de la época en que se escribió el Evangelio según San Juan. La oposición entre los “discípulos de Moisés” y los discípulos de Jesús llegó hasta la persecución que sufrieron los cristianos. Los padres del ciego tienen miedo a ser echados de la comunidad religiosa judía, como su hijo fue echado de la sinagoga.

 

  1. Jesús es la luz del mundo

 

  • Antiguamente se consideraba la enfermedad como una consecuencia de un pecado grave. Jesús se opone radicalmente a esta idea, y justifica la enfermedad como un medio para que se pueda manifestar lo que Él afirmaba de sí mismo: “Yo soy la luz (fos) del mundo”.

 

  • Jesús atribuye a su persona lo que se había dicho de la ley, de la sabiduría y del conocimiento de Dios. Para ser iluminado y ser salvado es necesario que el hombre aproveche la luz del día, es decir: la presencia de Jesús.

 

  1. MEDITACION: (¿Qué me dice el texto?)

A los creyentes católicos nos puede pasar como a los fariseos que se negaron a ver la luz, pues no recibieron a Jesús, lo que trae como consecuencia la ceguera espiritual, y más cuando vivimos en pecado, pues el peor ciego es el que no quiere ver. También el corazón tiene que aprender a ver.

  • Para no volvernos espiritualmente ciegos, ¿cómo aprovechamos esta cuaresma desde el Miércoles de Ceniza?
  • ¿A veces nos sentimos como el ciego de nacimiento? ¿Cuándo y por qué?
  • ¿En qué aspectos, nosotros somos todavía ciegos? ¿Dónde y cuándo tenemos que abrir los ojos?
  • ¿Se escucha a los profetas de hoy?
  1. ORACIÓN: (¿Qué me hace decir el texto?)

Invitar a los participantes para que con fe expresen súplicas al Señor pidiendo el don de salir de la ceguera que produce el pecado y vivir siempre en la luz que da la gracia de Jesucristo, por medio de un proceso de conversión (especialmente por los grupos que están mentalizados en la violencia y la ambición). Responder a cada petición: Señor, que vivamos en tu luz

 

  1. CONTEMPLACIÓN: (¿A qué me compromete el texto?)

Exhortar a los integrantes del grupo para que, en un momento de silencio reconozcan que hoy también el Señor Jesús viene a curarnos de la ceguera espiritual en que nos encontramos por causa de nuestros pecados, lo cual debe comprometernos a convertirnos en Cuaresma, utilizando los medios que la Iglesia nos ofrece para este tiempo: Confesión, oración, ayuno y limosna.

 

CANTO: ESTA ES LA LUZ DE CRISTO (MPC N° 188)