“APACIENTA MIS OVEJAS” (Jn. 21, 179)

La llegada del Papa Francisco a Colombia está cada vez más cerca. Pronto veremos aterrizar el avión en el que viene el Santo Padre y lo veremos por televisión descender para pisar suelo colombiano. Luego recorrerá los caminos y ciudades de nuestro País. Ciertamente, para nosotros al que alojaremos y escucharemos no es ninguna estrella del futbol o de la canción o del mundo de la política. Nuestra mirada interior identificará a aquél a quien Jesús ha dirigido las mismas palabras de Pedro: “Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 18); “Apacienta mis ovejas y cabritos” (Jn. 21,17); es entonces el Papa Francisco el enviado por Jesús para anunciar y guiar a todos los discípulos del Señor, el Maestro; aquél que dijo de sí: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14, 10).

Si el Papa Francisco es ese embajador o vicario de Cristo, y es el pastor universal por eso hemos de darle la máxima atención a su venida. En su mirada, en sus gestos y actividades en su voz y en su oración hemos de reconocer la presencia de aquel que viene “en nombre del Señor”; puesto que Jesús también dijo a Pedro y a los Apóstoles: “Quien a ustedes recibe, a mí me recibe” (Mt. 10, 40); “quien a ustedes escucha a mí me escucha” (Lc.10, 16). Hemos pues de darle la mayor trascendencia a esta visita. A través del Papa Francisco es como hoy, Dios quiere hablarnos y hacerse sentir como el Dios que es misericordioso y salvador.

De esta manera, tenemos que estar abiertos en el corazón y la mente. El Santo Padre iluminará nuestra mente, avivará nuestro corazón con el amor divino, afianzará nuestra esperanza, tantas veces débil y vacilante. La visita del Papa ha de ser para todos y cada uno un regalo de Dios para colocarnos siempre en esa actitud de dar el primer paso permanente en el seguimiento de Jesús. Dar pasos en pos de Jesús es lo decisivo para nosotros que somos sus discípulos. El amor a Jesús, la fidelidad a El, la entrega confiada, la atención a su Palabra se hace realidad dando pasos porque Jesús no es una momia como lo puede ser para los que no creen en El. El Papa Francisco viene a hacernos mejores discípulos. Claro está que esto depende de las actitudes que cada uno tenga ante él y ante Dios. El Papa como sucesor de Pedro, la Roca de la Iglesia nos afianzará y confirmaría en nuestra respuesta al llamado de Jesús.

Los  miles y miles de personas que saldrán a su encuentro en las calles y lugares por donde pasará o en donde estará han de ser la manifestación de una Iglesia Católica viva, comprometida, activa, dispuesta a ser luz y semilla de transformación y renovación. Lo ideal es que todos los que se hagan presentes y se acerquen al Papa puedan darse cuenta de que formamos la Iglesia del Señor; esa comunidad y familia de Dios que busca hacer brillar y hacer oír el amor, la verdad y la vida de Dios. Los Colombianos respiramos la fe de la Iglesia de Cristo; ella no puede estar recluida solo en los templos: hemos de salir, tenemos que hablar a los cuatro vientos; el Señor espera que lo llevemos a todos, especialmente a los pobres y necesitados y hemos de ser como Jesús, como el Papa sembradores de paz, reconciliación, justicia, fraternidad y esperanza en un futuro mejor. Para nadie es desconocido el propósito maligno de arrinconar a la Iglesia, de sacar a Dios de las escuelas de aislar la familia de la relación con Dios, de matar la vida creada por Dios de manera bella, de engañar a las comunidades y grupos humanos con promesas falsas que nunca se podrán realizar.

El Papa, por tanto, viene a animarnos, a despertarnos del sopor en el que podemos estar; viene a darnos valor para que cada uno, cada familia, cada grupo de comunidad tenga más certeza de que Cristo es el Salvador y de que “no hay bajo el cielo otro nombre por el que podamos ser salvados” (Hechos de los Apóstoles 4, 12).

Pidamos al Señor para que lo que Dios quiere de nosotros y de todos los colombianos con la venida del Papa Francisco se haga realidad para nuestro bien y el de nuestra Nación.

 

 

                                                 + HÉCTOR CUBILLOS PEÑA

                                                          Obispo de Zipaquirá