DIOS SIEMPRE SONRÍE

PBRO. HERLY YESID VARGAS DURÁN.

La alegría de estos días prepara el acontecimiento que marca el sentido profundo de nuestra fe. El Padre Dios cada año actualiza su Encarnación en la fuerza de este misterio, sí, es el misterio que nos impulsa cada mañana a encaminarnos con paso firme hacia el futuro, un futuro lleno de pequeños futuros porque cada triunfo y cada derrota en cada momento de la vida son grandiosamente un punto consecutivo que nos lleva al regazo de Dios. En la navidad, Dios Rey que se hace un simple mortal como el hombre nos recuerda con cada cosa que realizamos, que la vida de cada uno de nosotros apunta hacia adelante en esa dinámica del caminar por la senda de lo que ha de venir.

Estos días llenos de una armonía sin igual, contienen el misterio, al parecer simple, pero indudablemente profundo del amor; en cada pintor que traza una pintura navideña, hay una encarnación, en cada rostro lleno de alegría, hay una encarnación, en cada campesino que caminará en busca de una comunidad para celebrar la tradicional novena de aguinaldos hay una encarnación, y cada papá al colocar un regalo en el árbol navideño, actualiza esa encarnación, en cada preso, en cada desempleado, en cada madre que se abre a la vida, en cada luz de navidad y en cada pobre hay encarnación del Dios inconteniblemente amoroso que cree y vive en cada una de nuestras realidades humanas.

Siempre me he preguntado, ¿Por qué es tan difícil recoger en una palabra las emociones de este tiempo que ha divido la historia del mundo en dos? indudablemente, el misterio del nacimiento del Hijo de Dios hace que toda la historia tenga la vista puesta en Él cuyo trono perdurará para siempre. Realmente es increíble contemplar a Dios tan frágil en la condición de un niño, y a través de esta débil condición, Él busca recordarnos lo frágiles que somos; esto me lleva a referenciar al famoso Estadounidense Carl Sagan, astrónomo, por cierto ateo, pero siempre he creído que son los que mejor hablan de Dios con cada descubrimiento y quien nos dio a conocer desde esta parte de la ciencia, el pluriverso, nuestro cosmos y en gran parte su magnitud. Él en una de las misiones lanzadas al espacio en el año 1977 junto a la NASA, que buscaba estudiar los límites del sistema solar, cuando la sonda se encontraba a unos 6000 millones de kilómetros de la tierra, más allá de la órbita de Plutón, este astrónomo propuso reorientar la sonda hacia la tierra para echar un último vistazo a nuestro planeta y tras ver la imagen de la tierra en esa impactante fotografía, hizo una extensa reflexión con esta imagen, de la que cito un extracto: “VIVIMOS EN UNA MOTA DE POLVO SUSPENDIDA SOBRE UN RAYO DE LUZ DEL SOL…NUESTRO PLANETA ES UNA MOTA SOLITARIA EN LA INMENSA OSCURIDAD CÓSMICA”, esta imagen distante de nuestro diminuto mundo, me hace pensar en el amor de Dios que se quiso fijar en ese punto azul llamado tierra para hacerse hombre, pero también me hace pensar en la fragilidad de cada ser humano, que sin reconocerse pequeño, muchas veces se cree Dios.

En la navidad Dios, nos enseña de humildad, de plenitud, de significado; cada ser humano en la navidad debería desde su pequeña existencia y desde ese amor personal, cuestionar su misión en el mundo, ¿cómo estoy haciendo las cosas hoy? ¿Qué tanto me construyo como ser humano? ¿Mi vida tiende a buscar la medida perfecta del hombre perfecto que es CRISTO? ¿Cómo estoy valorando al otro? ¿Cómo vivo en armonía con este regalo de creación que Dios me ha dado? Sólo somos una mota de polvo no lo olvides, pero a la vez sostenidos por un rayo de la luz de Dios, Él quiere con su encarnación llenar de sentido cada vida y quiere que cada vida recupere la imagen y semejanza con la que ha sido creado. La misión para la que fuiste creado es llenar este mundo, con sus pequeñas realidades, de verdadero amor.

“En la navidad Dios, nos enseña de humildad, de
plenitud, de
significado”

María es el ejemplo de esta plenitud y de esta pequeñez, su humildad hace al Ángel Gabriel romper el protocolo del saludo habitual del mundo Judío, no la saluda deseándole la paz con la palabra SHALOM, sino que en una nueva creación que comienza con su sí, le dice: CHAÍRE, Alégrate; Dios es la alegría del mundo, Él siempre sonríe, la alegría es el verdadero don del Redentor y siendo a la vez el don propio de su Espíritu, quiere que en esta navidad la alegría se encarne en cada corazón, en cada familia y en cada niño que nace.

Que estas fiestas navideñas, despierte en cada uno de ustedes lectores, el sentido de la vida y la razón para la que has venido a habitar este bello punto azul que se llama tierra, un día ya no estaremos sobre el rayo de sol , sino dentro del mismo sol compartiendo para siempre la alegría y la sonrisa del Dios Eterno. Bendiciones a todos y feliz navidad.