EXMO MONSEÑOR-BUENAVENTURA JÁUREGUI PRIETO ( Periodo 1958 -1974)

EXMO.-MONSEÑOR-BUENAVENTURA-JÁUREGUI-PRIETO

El 8 de diciembre de 1957 fué designado como segundo Obispo de Zipaquirá el Excelentísimo Monseñor Buenaventura Jáuregui Prieto, quien regentó la Diócesis de 1957 a 1974; tomó posesión del ministerio el 2 de marzo de 1958, y como Obispo de Zipaquirá se preocupó siempre por los problemas sociales de la Diócesis; personalmente intervino ante la Presidencia de la República para solicitar un aumento de la participación de Salinas en favor del municipio y con destino a obras de carácter social, en particular para beneficio de los damnificados por el cierre de los hornos de elaboración privada de la sal.

Monseñor Jáuregui participó en el Concilio Vaticano II y, terminada la Asamblea Ecuménica, fué grande su preocupación porque tanto el Clero como los Fieles Laicos conocieran y aplicaran los documentos emanados del Concilio; es de destacar también el interés constante de este Obispo por la formación integral de los Ministros sagrados. Por iniciativa suya se constituyó la “corporación de Municipios Salineros de Cundinamarca” de la cual fue presidente durante varios años, en los cuales se realizaron innumerables obras de carácter social y cívico, no solamente en Zipaquirá sino en los municipios miembros de la corporación.

Por lo que toca a Zipaquirá, son de enumerar: la construcción del barrio San Rafael y sus dos concentraciones escolares; la compra del terreno “La Fragüita” donde se construyó el actual matadero municipal; la ampliación del acueducto y pavimentación de varias calles de la ciudad; finalmente la apertura de la avenida «Carrera 10°.». Como obras de carácter diocesano, se destacan la terminación del Seminario Conciliar y la cancelación, casi en su totalidad, de las deudas contraídas para la construcción del edificio; la reconstrucción de la Iglesia Catedral, semidestruida por el sismo de 1967 y la restauración de la Capilla del Sagrario. Apoyó la creación del Foyer de Charite.

A los 75 años de edad presentó renuncia de su oficio, la cual le fue aceptada por la Santa Sede el 8 de julio de 1974. Desde la fundación de la Diócesis, la Curia Diócesana venía funcionando en la misma casa residencial del Obispo con notoria incomodidad; gracias a la cuidadosa administración económica de Monseñor Buenaventura Jáuregui, una vez terminadas de pagar las acreencias de la construcción del Seminario y superada la obra de la reparación de la Catedral, pudo Monseñor Jáuregui adquirir una casa, propiedad de la parroquia de la Catedral, antigua e histórica edificación contigua a la Iglesia Catedral, ubicada en la esquina nor¬occidental de la plaza mayor de Zipaquirá, con destino a la instalación de las oficinas de la Curia Durante el episcopado de Monseñor Jáuregui, el número de sacerdotes diocesanos se aumenta no solo por el incremento de las ordenaciones, sino por las parroquias que en 1.962 se agregan a Zipaquirá.

De este nuevo grupo de sacerdotes es también justo destacar algunos nombres como Monseñor José Gregorio Salas y Monseñor Arturo Delgado. Entre quienes rindieron su vida en la acción apostólica: Monseñor Emigdio Piñeros, el Padre Ciro H. Gómez y el Padre José del Carmen López, S.J. Obras de enorme envergadura en la formación de agentes de pastoral y en la conducción de las comunidades han encontrado en ellos, en su momento, a los apóstoles totalmente entregados. En el campo del laicado no es fácil destacar nombres. Solo agregar que en los diez y seis años de este segundo episcopado, crecen los grupos apostólicos de formación y de acción. La instalación por este tiempo de varias casas de Religiosas y Religiosos, especialmente en las Parroquias de Chía y Cajicá, sin duda alguna va contribuyendo a caldear el ambiente espiritual de la Diócesis.