Exmo. Monseñor: Jorge Enrique Jimenez

EXMO.-MONSEÑOR-JORGE-ENRIQUE-JIMENEZ-CARVAJAL

CUARTO OBISPO DIOCESANO 1992 -2004

Su Santidad Juan Pablo II, con fecha 9 de noviembre de 1992, nombró como nuevo Obispo titular a Monseñor Jorge Enrique Jiménez Carvajal, quien fue consagrado Obispo en la Santa Iglesia Catedral de Zipaquirá y tomó posesión

de su ministerio el día 12 de diciembre del mismo año, fiesta litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina.

Monseñor Jiménez Carvajal nació en Bucaramanga el 29 de marzo de 1942; pertenece a la Congregación de Jesús y de María, Padres Eudistas; trabajó en la Corporación «Minuto de Dios» en programas de vivienda, promoción y formación campesina; colaboró en el Secretariado Nacional de Pastoral Social del Episcopado Colombiano como responsable de los programas de difusión de la Doctrina Social de la Iglesia; y fue director de estudios del Instituto Teológico-Pastoral del CELAM. Durante los últimos 8 años ha sido docente en Lovaina (Bélgica), Madrid (España) y Verona (Italia), en Institutos dedicados a la preparación de Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Laicos, para trabajar en América Latina. Fue Secretario Ejecutivo de la Conferencia Latinoamericana de Religiosos (CLAR) y desde 1988 hasta el momento de su nombramiento, Superior Provincial de los Padres Eudistas en Colombia. Como Pastor Diocesano está empeñado en la organización pastoral de su Iglesia particular.

Por esta razón convocó una gran «Asamblea Diocesana de Pastoral» para dar comienzo a la realización de un «Plan de Pastoral» a la luz de la Nueva Evangelización. En 1993, nuestra Diócesis, con una extensión territorial de 7.163 kilómetros cuadrados, contaba con 59 Parroquias y 135 Presbíteros; el Seminario Mayor de San José comenzó el año de 1993 con 99 alumnos, de los cuales, 50 pertenecen a nuestra comunidad diocesana, 25 a Facatativá, 21 a Girardot, 2 a la Fraternidad Sacerdotal y 1 al Clero Castrense.

Impulsó el plan diocesano que permitió dar otros pasos en la organización y sistematización de la pastoral y la administración de bienes, la ampliación de la visión evangelizadora a través de quince servicios especializados.

Se conformaron diversos organismos pastorales como la Comisión Diocesana de Pastoral, las Asambleas Diocesanas de Pastoral anuales y  se fortaleció el Colegio de Consultores, los Consejos Diocesanos de Asuntos Económicos y Presbiteral.

Se multiplicaron las parroquias y los medios de comunicación social al servicio del Evangelio.

El Seminario Mayor se fue integrando plenamente dentro de la vida diocesana y los agentes de pastoral fueron aprendiendo a vivir en mayor unión con toda la Iglesia latinoamericana y el magisterio pontificio.

Se celebraron dos jubileos: el Jubileo universal de la redención en el año 2000 y el Jubileo del año 2002 que conmemoró los 50 años de creación de nuestra Diócesis. Para ambos acontecimientos hubo una preparación intensa y una celebración gozosa pero atenta a responder a los nuevos retos que ofrece la cultura emergente de comienzos del tercer milenio.

Impulsó la Nueva evangelización a través de la Misión Permanente que ha rescatado la visita casa a casa y ha propagado el sencillo método de la “Lectura Santa”.

El fruto espiritual de los grupos de Lectura Santa ha sido el acercamiento a la Palabra por parte de gran número de familias y pequeñas comunidades.

Intensificó la acción misionera con Iglesias hermanas en Colombia, Cuba, Chile, Panamá y Estados Unidos y dio gran impulso a la promoción de los laicos a través de su participación, la formación y la institución de seis ministerios laicales.

La diócesis, desde 1993 a 2004 celebró 12 asambleas diocesanas de pastoral. Todos los años se ha realizado una asamblea en torno al Plan diocesano de pastoral que orienta toda la acción evangelizadora.

El Santo Padre ha promovido tres presbíteros al episcopado en los últimos ocho años. El Obispo ha dado gran importancia a la pastoral vocacional, llegando a ordenar en once años a cincuenta y dos (52) presbíteros y siete (7) diáconos que equivalía al 34% del total del presbiterio.

Seis ministerios laicales: de la Palabra, extraordinario de la Eucaristía, servidor de comunidad, catequista, animador de grupo juvenil y misioneros de la juventud.

Logró que toda la acción evangelizadora penetrara también en los diversos ambientes de la educación, la familia, la pastoral con jóvenes, con niños, la pastoral urbana y los medios de comunicación social.

De parte de la pastoral sacerdotal se llevaron a cabo diversos encuentros del presbiterio con el Sr. Obispo. Retiros espirituales anuales, encuentros anuales con sacerdotes según los años de ordenación, reuniones de presbiterio y celebración de la Misa Crismal, la Fiesta de la Diócesis y la navidad del presbiterio. Estos encuentros siempre han llevado a fortalecer la comunión espiritual y pastoral y a brindar espacios de formación permanente.

El Sr. Obispo en relación con la formación de su presbiterio, impulsó fuertemente la organización y sistematización de la pastoral y la administración de bienes, la consolidación de una fundación que garantizara la congrua sustentación y la asistencia social del clero diocesano, la ampliación de la visión evangelizadora a través de servicios especializados y nuevas parroquias.

El Seminario Mayor ordenó durante esos 23 años más de cien sacerdotes para las diócesis de Zipaquirá, Girardot, Facatativá, Villavicencio, Garzón, el Clero Castrense, la Fraternidad Sacerdotal y para comunidades religiosas como los Capuchinos y los Pasionistas.

El Seminario Mayor tenía 89 seminaristas entre los que se contaban siete diáconos. La formación pastoral de los seminaristas estaba unida al plan diocesano de pastoral y a campos especializados de evangelización. Un buen número de seminaristas se formaron en la pastoral vocacional, juvenil, educativa, social, litúrgica, de salud y de medios de comunicación social.

La diócesis tenía en 2004 un total de 1878 catequistas, de los cuales 577 eran ministros instituidos de la catequesis.

La Misión 2000 y la Misión Permanente fueron una gran experiencia de la Diócesis para poner la Biblia en las manos de los fieles y hacer de ella norma de vida y conducta.

La Diócesis ha sido rica en comunidades religiosas. El delegado diocesano para la vida consagrada atendía pastoralmente a 28 congregaciones religiosas femeninas presentes en 15 municipios con 41 comunidades y 45 obras de apostolado, y 8 congregaciones religiosas masculinas presentes en 4 municipios con 10 comunidades y 14 obras de apostolado.

El testimonio de santidad al interior de la Iglesia diocesana por parte de todas estas 36 congregaciones religiosas se hacía sentir a través de la oración, contemplación y presencia activa en diversos campos de la pastoral parroquial, de manera especial en el ministerio laical de la Palabra y la Eucaristía. Dos parroquias de Chía están encomendadas a las comunidades religiosas de “La Orden de los Agustinos” e “Hijos de la Sagrada Familia”.

La diócesis continuaba con el envío misionero de sacerdotes que se inició en 1984 como apoyo a las diócesis de Magangue, Guajira y Popayán. En 1994 esta ayuda a Iglesias hermanas se ha amplió a otras diócesis como la de Yopal (Casanare), la de Magangué (Bolivar) y las Arquidiócesis de Barranquilla y Bogotá. También se sobrepasaron fronteras llegando a países como Cuba (diócesis de Santa Clara), Chile (diócesis de Copiapó), Estados Unidos (Arquidiócesis de Kansas City) y Panamá (diócesis de Chitré). Con motivo de la consagración episcopal de varios sacerdotes de nuestra diócesis se ha dado un apoyo a la Diócesis de Soacha y en el Vicariato Apostólico de Guapi, que aún esperan una ayuda más generosa.

En 2004 había 24 sacerdotes misioneros en 11 sitios de apostolado dentro y fuera del país.

De acuerdo con lo programado en el Plan Diocesano de Pastoral la Diócesis inició en 1.995 la formación y la institución de ministros laicos al servicio de la acción pastoral parroquial. En 2004 se contaba con 2825 ministros instituidos en seis ministerios:

1335    Ministros de la Palabra

520      Ministros Extraordinarios de la Eucaristía

577      Ministros Catequistas

347      Ministros Servidores de Comunidad

34        Ministros animadores de grupos juveniles

54        Misioneros de la juventud

Había 14 asociaciones y movimientos organizados de laicos en nuestra diócesis y alrededor de 4.000 misioneros comprometidos en la Misión Permanente.

Los diversos servicios diocesanos formaron laicos tanto a nivel diocesano, como a nivel parroquial y vicarial, para el trabajo específico que estos servicios prestan. Los medios de formación varían y utilizan principalmente: los diplomados, los cursillos, los seminarios, los talleres y las reuniones. Los servicios diocesanos que en ese momento estaban formando agentes propios para su campo de acción eran:

Pastoral litúrgica: Equipos parroquiales de pastoral litúrgica

Pastoral Profética: Catequistas

Pastoral social: Formación socio-política de los laicos, capacitación para pequeñas empresas de economía solidaria, capacitación de los comités parroquiales de caridad, COPPAS y de los grupos de voluntariado.

Misión Joven: formación de líderes juveniles tanto a nivel rural como a nivel urbano y formación de misioneros de la juventud.

Pastoral familiar: formación de parejas agentes de pastoral familiar en las parroquias

Pastoral educativa: formación permanente de los educadores

Pastoral de niños: formación de animadores de la infancia misionera

Pastoral de laicos: formación de los ministros laicos instituidos en la diócesis

Misión Permanente: formación de misioneros

Pastoral de las comunicaciones: capacitación a los equipos de las emisoras comunitarias.

Fundó el periódico diocesano “Anuncia la Vida” en1.994. Estaba circulando mensualmente en las 71 parroquias de la Diócesis. Tenía un tiraje de 7.000 ejemplares.

En 1.997 la Diócesis logró la adjudicación de 19 frecuencias de Emisoras Comunitarias en FM. Ellas cubrían el 90% del territorio de la Diócesis y han sido un medio extraordinario de conformación de comunidad y de evangelización.

Los hechos más importantes de la realidad económica de la diócesis desde el último informe quinquenal son los siguientes:

Elaboración y aplicación del Manual de Administración parroquial

Consolidación del consejo económico diocesano

Consolidación de los consejos económicos parroquiales

Fortalecimiento del fondo económico de la diócesis

Fortalecimiento del fondo económico del Seminario Mayor

Creación de la Fundación para la Congrua sustentación de los presbíteros diocesanos

Reorganización de la administración económica diocesana

Se dieron pasos mayores en la formación doctrinal de los fieles laicos a través de diplomados en pastoral bíblica y pastoral de familia. Solamente en el diplomado de Biblia pasaron 350 laicos de cinco vicarías foráneas.

PALABRAS DE DESPEDIDA DE MONSEÑOR JORGE JIMÉNEZ CARVAJAL

LA HORA DE PARTIR

Luego de 11 años y tres meses de ministerio episcopal en esta querida Diócesis de Zipaquirá, llegó la hora de partir. Lógicamente son muchos los sentimientos  que se agolpan en este momento en mi corazón. Les confieso, de verdad, que han sido años muy felices en mi vida. Me considero muy realizado en la vocación que me regaló el Señor desde niño de ser hijo suyo y luego, por inmerecido privilegio, de haberme llamado a ser presbítero y obispo. Me siento feliz de haber anunciado al Señor Jesucristo entre Ustedes y con ustedes. Me voy feliz de haber ayudado, como Obispo, a construir una Iglesia que el Señor ama mucho y que le ha regalado especiales dones. Por eso siento que esta hora es ante todo para dar gracias.

Gracias en primer lugar a mi Padre Dios. Cómo me siento amado por El! Nunca me ha desamparado. Siempre ha estado a mi lado, en los momentos gratos y en los momentos difíciles. Su amor me ha confortado  siempre. He vivido estos años en sus manos y espero continuar siempre ahí.

Muchas gracias a María de la Asunción, patrona de nuestra Diócesis. He sentido su presencia amorosa cada día y en cada paso. No me dejó desfallecer en especiales momentos. Su amor es una riqueza muy grande en los fieles de la Diócesis. Ámenla mucho y sigan su ejemplo, es el mejor modelo para seguir auténticamente a Jesús.

Muchas gracias a mis hermanos sacerdotes. Fue una gracia ser su Obispo y servirlos. A la gran mayoría los considero mis amigos muy queridos. Los llevo muy en el corazón. Confieso que siempre quise ayudarlos pero no siempre lo logré. Perdonen cualquier equivocación de mi parte. Gracias a todos lo que me apoyaron en esta hermosísima aventura de la Nueva Evangelización de la Diócesis de Zipaquirá. Una invitación a seguir vibrando por Jesucristo. Verdaderamente está vivo y es nuestro Salvador. No se cansen de anunciarlo pues todavía muchos no lo conocen. Inmerecidamente somos sus ministros. Gasten sus vidas para conseguirle discípulos. Y una palabra de ánimo para los jóvenes seminaristas: vale la pena entregar la vida a Jesús y a su Iglesia! Los necesitamos generosos aquí y en Cartagena…

Gracias a los religiosos y a las religiosas. Siempre me acogieron con simpatía. Gracias por su apoyo en tantas causas. Son una riqueza en la Diócesis. Vivan una comunión cada vez más entusiasta con la Iglesia Diocesana y redescubran su misión en el corazón de ella.

Y muchas gracias a los laicos. Quise servirlos lo mejor posible. Siempre me respondieron con entusiasmo y generosidad. Lamento no haberles dado más tiempo. Qué vitalidad la que le han dado a las parroquias y a la Diócesis! Gracias catequistas, ministros, misioneros. Gracias matrimonios y familias. Gracias a los niños que siempre me regalaron su ternura.  Gracias a los movimientos. Muy especialmente gracias a los jóvenes: siempre me estimularon a tener esperanza y a entregar la vida. Nunca olviden mi mejor consejo: jóvenes, háganse discípulos de Jesús, vale la pena! Todos los laicos le están dando un rostro alegre y de esperanza a nuestra Iglesia.  Los sacerdotes tendrán que abrirles más espacios, confiar más en ustedes y acompañarlos con más decisión.

Ha llegado la hora de partir. De verdad que todos ustedes siempre tendrán un espacio en mi corazón. Los amo mucho a todos. Y los voy a extrañar. El Señor y la Iglesia me señalan ahora otra tierra para servir. Confío mucho en su oración para permanecer fiel hasta el final. Yo les deseo que el Señor siempre los bendiga y los llene de su amor. Y que la Virgen María los conduzca siempre de su mano.

De nuevo: gracias! Me marcho muy agradecido. Y de nuevo los bendigo.

Afectísimo en Jesús y María,

+ Jorge Enrique Jiménez Carvajal

Obispo de Zipaquirá