Exmo. Monseñor: Tulio Botero Salazar

EXMO.-MONSEÑOR-BUENAVENTURA-JÁUREGUI-PRIETO

Ocho meses después de la creación de la diócesis de Zipaquirá, por medio de la Bula «Por la solicitud que tenemos por todas las Iglesias», del primero de mayo de 1952, el Papa Pío XII designó obispo de la nueva Diócesis al Excelentísimo Monseñor Tulio Botero Salazar, quien tomó posesión canónica de la Diócesis el 15 de agosto del mismo año, dando así comienzo a la vida de la nueva comunidad diocesana.

Cuando Monseñor Botero Salazar recibió el nombramiento, su primer pensamiento se dirigió a colocar bajo el patrocinio de María Santísima la Diócesis que se le entregaba; movido por su amor filial a Ella, pidió al Santo Padre que declarara patrona de la nueva Diócesis a la Santísima Virgen, en su misterio de la Asunción; Pío XII, acogiendo su piadosa súplica, expidió la Bula Pontificia del 2 de agosto de 1952 por la cual designó a la Santísima Virgen de la Asunción como Patrona de la Diócesis.

La más grande preocupación del primer Obispo fue el Seminario Conciliar; así, el 8 de diciembre del mismo año, bendijo y colocó la primera piedra para su edificio y, el 24 de febrero de 1953, abrió el Seminario Menor bajo la dirección de los Padres Vicentinos. Para solucionar el problema económico de algunos seminaristas, creó la «Fundación San Pío X», y para ayuda del presbiterio creó la «Caja de auxilios del Clero». Su preocupación por la educación católica lo llevó a apoyar la creación de Colegios de la Diócesis en la mayoría de las parroquias; su amor a María y su deseo por impulsar la piedad mariana hicieron que se organizara el primer Congreso Mariano, en agosto de 1954; por su interés en la formación espiritual de los fieles, creó una Casa Diocesana de ejercicios espirituales denominada «Casa de María Inmaculada»; impulsó también la fundación del Centro Social San José para la formación integral de los obreros; preocupado por los campesinos estableció la «Casa Campesina Parroquial» con estatutos propios.

En julio de 1956 organizó el primer Congreso Catequístico diocesano con la participación de todas las parroquias, y terminó su labor pastoral en la Diócesis con la primera semana pastoral en diciembre de 1957. El primer momento de vida diocesana se inicia con un clero formado casi en su totalidad en el Seminario Mayor de Bogotá. A ese primer grupo de sacerdotes diocesanos se agregan siete Padres Pasionistas, seis sacerdotes de la O.C.S.H.A. y dos padres del Instituto de la Consolata. Dentro del grupo de estos sacerdotes la memoria agradecida de las parroquias conserva entre muchos otros, los nombres de Monseñor Joselyn Castillo, Monseñor Misael Gómez, el Padre Ruperto Aguilera León, el Padre José Evangelista Piñeros, el Padre Livino Ajona, Monseñor Jaime Delgado, el Padre Rafael Reyes Barrera. Pastores, constructores de comunidades, formadores de pueblos. A estos nombres se agregan dos más: viven entre nosotros: Monseñor Roberto Palacino y el Padre Carlos Garavito.

Al comenzar la diócesis existen estas casas de religiosos: Los Padres Claretianos en Zipaquirá (El Cedro). Los Padres Franciscanos en Ubaté (San Luis). Los Padres Jesuitas en Cogua (El Mortiño). Los Padres Vicentinos que vienen a dirigir el Seminario Menor a partir de 1.953. Los Hermanos de las Escuelas Cristianas (Liceo Nacional de Varones). También se encuentran en la diócesis, veintidós casas de Religiosas.

La presencia comprometida del laicado en las diferentes asociaciones tradicionales, halla en estos primeros años nuevos caminos en los grupos de Acción Católica y de Catequesis. Así se organiza el primer Congreso Catequístico Diocesano al cual asistieron 1.226 delegados de toda la Diócesis y la primera Asamblea Diocesana de Acción Católica del 27 al 30 de noviembre de 1.956 con un total de ochenta delegadas.