Mensaje del Señor obispo al finalizar la campaña del diezmo 2017

Al concluir por estos días la Campaña del Diezmo, en nombre de toda la familia diocesana y en mi nombre, hago llegar un saludo sincero y afectuoso de gratitud a todos aquellos que hicieron su donación económica para el bien de los hermanos en el Señor y para el desarrollo de la misión que Jesús encomendó a su Iglesia. ¡Gracias, muchas gracias! porque a través de su generosidad nuestra Iglesia podrá atender mejor y con mayor amplitud su obra evangelizadora, pastoral y de caridad.

Cuando una persona colabora con el diezmo, está manifestando que ella participa de la generosidad de Dios; esta ofrenda es signo de pertenencia a la Iglesia de comunión y solidaridad para con ella. El que lo da es porque se siente hijo de la Iglesia y hermano de los demás. Diezmar siempre será el triunfo sobre el egoísmo y la indiferencia que son tentaciones presentes en el corazón humano. Quien se resuelve a dar el diezmo y lo ofrece con generosidad puede experimentar el amor y el gozo de Dios.

Esta ofrenda que todos ustedes han dado en este año, hará posible que los sacerdotes puedan tener las condiciones humanas, de salud, espirituales y pastorales necesarias y suficientes para el desempeño de su servicio pastoral; el diezmo ayudará para que los jóvenes del Seminario tengan lo conveniente para seguir su formación. Su ofrenda hará posible que hermanos nuestros en necesidad de una alimentación suficiente y digna reciban esta contribución a través del Banco de Alimentos de Zipaquirá; que el Obispo y sus sacerdotes colaboradores de la Curia puedan realizar mejor su servicio a la Diócesis y, finalmente, que los sacerdotes en cada parroquia atiendan a los fieles en sus necesidades espirituales y materiales.

El amor, la misericordia y la entrega de Dios siempre será para los discípulos de Jesús la invitación a dar lo máximo de sí y de lo que han recibido como regalo divino en lo espiritual y lo material. Todos debemos ser la excepción de una sociedad en donde reina el interés egoísta y la búsqueda del lucro individual que impide la apertura del corazón a Dios y a los demás.

A todos los donantes del diezmo imparto la bendición del Señor.

Con mi bendición,

      +Héctor Cubillos Peña / Obispo de Zipaquirá