¡ QUE MARAVILLA ! El Papa ya viene.

Ya está por llegar el Papa Francisco a Colombia. Se acerca su visita y será pronto, luego de unas cuantas semanas de anhelo y preparación.

El Papa nos viene a visitar porque le interesamos a él; porque somos importantes para él y ocupamos un lugar en su corazón y en sus oraciones. Es sin duda por una parte, una bendición inmensa para Colombia y un motivo muy vivo para estar alegres y llenos de ilusiones.

El huésped ilustre que estará con nosotros es ciertamente alguien muy importante hoy en el mundo; su voz es escuchada por cientos de millones: es admirado por unos, que son multitudes, y rechazado o criticado por unos pocos. Su bondad, su palabra, sus relaciones, su atención y solidaridad; su claridad y fuerza al decir las cosas, ciertamente son las que han llamado la atención de los medios de comunicación y a través de ellos es el mundo entero el que ha recibido su voz y sus imágenes.

Pero, ciertamente, el Papa Francisco no es sólo un personaje de talla mundial, es más de lo que se ve y se aprecia. El Santo Padre es el Papa, el Obispo de Roma, el Sucesor de Pedro, la Cabeza de la Iglesia; en definitiva es el Vicario de Cristo en la tierra; y para reconocer lo que él es, es necesaria la mirada de fe. La fe que nos hace descubrir lo que Dios ha querido que sea el Papa, todos los papas pasados y futuros. Al ser Vicario de Cristo, Francisco es el que como a Pedro Jesús le dijo; “Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas” (Jn.21,15); es aquel en quien también recaen las palabras de Jesús: “…te daré las llaves del Reino de los Cielos…” ( Mt. 16, 19); o también: “tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt. 16, 18): El Santo Padre es también junto con los obispos, aquel que escuchó, al igual que los demás apóstoles: “El que a vosotros recibe a mí me recibe” (Jn. 13, 20).

De manera pues, que todas estas palabras de Jesús recaen sobre el Papa que nos visitará. En definitiva, estará con nosotros Francisco, el Vicario de Cristo, y Pastor universal de la Iglesia. Es así como hemos de verlo y escucharlo; sea en el lugar donde se hará presente físicamente, sea en la pantalla de televisión o en el parlante del radio. Es de verdad un motivo de gozo muy profundo poder tener entre nosotros al sucesor de Pedro. Somos privilegiados pues también nos visitaron en su momento Pablo VI y Juan Pablo II; y ahora, Francisco.

Si el Papa nos visita, lo lógico es que lo recibamos con los brazos abiertos de nuestro cuerpo y nuestro corazón. En su persona es Jesús quien nos visita como visitó a Zaqueo, a la suegra de Pedro, a la familia de Lázaro y a tantos otros. Y todos lo recibieron con inmensa alegría para atenderlo como Marta y escucharlo como María, las hermanas de Lázaro, el resucitado. Estará en nuestras ciudades, volará los cielos colombianos, transitará por las calles, estará en los escenarios del campo y la ciudad. Lo podremos ver y escuchar y hemos de hacerlo con mucha apertura y atención de mente y corazón.

Acoger es ponerle atención. El estará para anunciar el Evangelio de Jesús. Hablará, se sonreirá, se inclinará, mirará para transmitirnos como Jesús el amor y la misericordia de Dios. Recibir al Papa es recibir en lo más profundo del corazón el amor y la gracia del Señor: Colombia por tanto recibe la lluvia fecunda y refrescante de la verdad y la luz de Dios; en sus profundidades caerá la semilla de la Palabra divina: podremos reconocernos como familia de Dios y por ello levantar los brazos, cantar y aplaudir. Es esta una oportunidad que los católicos colombianos y en general, todo aquel de buena voluntad tenemos para recibir una inyección de esperanza, un consuelo reconfortante en medio de tantos sufrimientos y anhelos a veces inciertos de paz, justicia, fraternidad y reconciliación. Estamos empeñados en salir de la guerra, del odio, del rencor y la venganza: queremos volver la mirada hacia los demás en la búsqueda del bien común y no en la destrucción que trae el egoísmo y la violencia. El Papa nos quiere hermanos unos de otros, constructores de una nueva sociedad.

En definitiva el Papa viene para que busquemos ser en verdad discípulos misioneros de Cristo y la Iglesia, y lo seamos con determinación, sabiduría, eficacia en la búsqueda del triunfo sobre el mal, el pecado y la muerte y en la expansión del Reino de Dios. La visita del Papa ha de hacer brotar en nuestro ser la llama viva de la alegría, la esperanza y el empeño para vivir de acuerdo con nuestro Maestro Jesús. Reconocerlo todos los días presente en nuestro vivir con sus alegrías y tristezas familiares, sociales y religiosas.

La visita del Papa no puede convertirse en un evento del pasado cuando se cierren las puertas del avión en Cartagena y eleve el vuelo de retorno a su sede en Roma. El lema de la visita: “Demos el primer paso” nos está llamando la atención desde ya a vivir, sufrir, luchar y esperar siempre dando el paso sin detener la marcha. Seamos cada uno de nosotros con nuestra acogida y la conciencia de nuestra tarea los que aseguraremos que esta visita no pasará al cajón de los recuerdos sino que se mantendrá viva haciendo florecer lo sembrado por el Santo Padre en su visita del 2017.

El Señor con su Espíritu es el que nos garantiza que sí es posible este nuevo amanecer para cada uno, cada familia, nuestro municipio y el País entero. Salgamos todos a ver y escuchar a aquél que viene “en nombre del Señor”.

 

Dirijo a los lectores estas dos comunicaciones:

  1. Es importante que todos salgamos a ver al Papa ya sea en su paso por las calles o en los lugares de las concentraciones grandes. Que el Santo Padre sienta que lo recibimos.
  2. Los obispos colombianos establecimos una colecta para el domingo 13 de agosto para ayudar a la Iglesia a sufragar los gatos ocasionados por la visita del Papa Francisco. Será una muestra de nuestro aprecio y solidaridad para con el Papa.

 

+ Héctor Cubillos Peña

                                                                    Obispo Diócesis de Zipaquirá